«MIRADA GLOBAL»: Los tiempos violentos de Trump

Alguna vez una amiga me platicó la pesadilla que vivió al lado de un hombre iracundo y violento. Por obra de algún Espíritu Santo, nunca llegó a los golpes. Uno de los episodios que la orilló a dejarlo fue –por fortuna– darse cuenta de cómo la violencia se iba normalizando en casa.

Fue el comportamiento de su hijo de seis años lo que le abrió los ojos. Dice que las primeras veces cuando el niño oía los gritos, se espantaba y lloraba desconsolado. En otras ocasiones, intentaba patear a su papá para defenderla, pero como los gritos cada vez eran más altos y más frecuentes, Alejandro –así se llama el actual joven– ya no hacía nada. Se metía a su cuarto y simplemente cerraba la puerta.

La anécdota me parece muy reveladora de cómo de una manera sutil, ante la cotidianidad de las cosas, nos acostumbramos a todo, aún a lo peor. Decía mi abuela que a todo nos adaptamos menos a no comer e ir al baño, y es cierto. Traigo este relato en relación a Donald Trump.

El más reciente de sus exabruptos violentos fue el comentario contra los presentadores del programa Morning Joe, Joe Scarborough y Mika Brzesinski. Con quien más se ensañó fue con la mujer; la llamó loca y de bajo coeficiente intelectual y a él lo tildó de psicópata. Narró que ambos lo querían ver en su resort en Florida, durante el fin de año.

Ella sangraba mucho por un estiramiento de cara. ¡Dije que no!”. Escribió en el tuit. No es la primera vez que vomita odio virtual. A Rosie O’Donell la llamó “cerda”. Ya en plena campaña electoral, lo balconearon con un video en redes sociales, en el que admite que “cuando se es famoso, (las mujeres) te dejan hacerles de todo, agarrarles hasta la vagina”.

En el colmo de las locuras –lo más probable es que nos faltan peores cosas qué ver–: el mismísimo presidente de Estados Unidos puso un video en las redes, que lo escenifican golpeando a un hombre con máscara digital y el logotipo de la CNN. Muestra así su aversión a uno de los medios “tradicionales” al que acusa de publicar noticias falsas en su contra.

Ese es el hombre que está en la Casa Blanca. Su violencia verbal –no sabemos cómo se comporta en casa, pero la cara de Melania revela muchas cosas– es contra mujeres, contra México, contra Europa, contra los científicos, contra quien se le venga en mente, después de –me imagino– una noche de insomnio, un desajuste de neurotransmisores, una pelea conyugal…

El problema ya no es Donald Trump, él es y así se morirá. El problema parece ser que ya los estadounidenses se están acostumbrando a su violencia, a sus groserías ante los presidentes y a quien se deje.

La violencia de Trump ya es cotidiana e imparable. Habrá que esperar a ver quién o quiénes le pondrán un alto. Hasta ahora lo que vemos es que las instituciones parecen solo estar cerrando la puerta: la violencia de Trump ya se hizo normal.

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