«METAMORFOSIS»: ¡Sí al bienestar animal!

“Los hombres malos obedecen por miedo, pero los buenos por amor”, Aristóteles.

A casi cuatro años de que la sociedad civil iniciara la lucha por contar con una instancia especial en beneficio de los seres vivos con quienes compartimos el planeta, la Agencia de Protección Animal de la CDMX enfrenta otra vez el odio de quienes ven afectados sus intereses económicos, principalmente de los criadores. La intención es generar pánico entre familias y organizaciones protectoras asegurando que se pagarán impuestos por la tenencia de perros o gatos, lo cual es una burda mentira con la que pretenden echar abajo un proyecto que busca propiciar amor hacia los seres más vulnerables: los animales. 

El pasado martes, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, promulgó el marco jurídico que crea la Agencia de Protección Animal, única en Latinoamérica y segunda a nivel mundial, que tendrá facultades para coordinar a las dependencias encargadas de asegurar el bienestar de los animales de compañía, pero también de supervisar que no existan actos de abandono, maltrato, crueldad y explotación por parte de quienes poseen un animal en casa o en su negocio. 

Esta instancia largamente anhelada por un amplio sector de la sociedad civil que participó activamente en su conformación, es atacada por integrantes de la Federación Canófila, aduciendo que sobre el amor hacia los animales debe estar el conocimiento y la ciencia. Lo que no dicen es que todas las agrupaciones afiliadas a ese organismo viven, y muy bien, de la explotación de perros y gatos. Se niegan sistemáticamente al registro porque desean mantenerse fuera de ley para seguir abusando de seres vivos que no pueden defenderse por sí mismos. 

Con los recursos económicos obtenidos a través de la cría y venta de perros con supuesto pedigree, los dirigentes de la Federación Canófila han iniciado en medios impresos y redes sociales una campaña de pánico que podría afectar el bienestar de miles de perros y gatos en situación de abandono y de calle, al afirmar que la Agencia de Protección Animal cobrará impuestos por cada animal que tengan las familias o se encuentren en los albergues. 

Dicha campaña, muy funcional para sus intereses, ya la realizaron durante la pasada legislatura local: recurrieron al dinero, la mentira y a la amenaza para detener la iniciativa generada por asociaciones, protectores, fundaciones y legisladores, alegando lo mismo que hoy gritan a los cuatro vientos: impuestos y más impuestos, e insisten en sus mismos argumentos, cuando los diputados locales, por unanimidad de todas las fracciones políticas, aprobaron modificaciones a la Ley de Protección Animal con el objetivo, entre muchos otros, de realizar un censo que permita a las autoridades conocer la cantidad de perros y gatos abandonados, semidomiciliados y callejeros con el propósito de generar políticas públicas.

Afortunadamente, esta vez no les resultó el chantaje y ya es una realidad la Agencia de Protección Animal, que en breve iniciará actividades para evitar que personas irresponsables se hagan de un perro o un gato para después abandonarlo y hacerlo formar parte de los animales en situación de calle. El registro, que no costará un solo peso, no sólo es un trámite necesario sino urgente porque de acuerdo con los datos obtenidos, se podrán realizar programas de esterilización en las 16 delegaciones políticas y obligar a quienes tienen un animal de compañía a darle una vida digna y de respeto, alejada del maltrato, la crueldad y el abandono. 

Las críticas e injurias lanzadas hacia todas y todos los que participamos desde la sociedad civil en esta magnífica iniciativa, son muestra del terror que sienten los explotadores por la fuerza ciudadana. El amor hacia los animales nos ha llevado a invertir horas, días, semanas, meses y años para lograr que las autoridades volteen a ver a los animales y se den cuenta que también sienten. El amor, les diría a todos quienes están en contra, es el motor de la vida. 

Por fin existe la esperanza de que en la Ciudad de México cambie la relación humano-animal, respetándolos, dignificándolos y haciéndoles justicia por todo el tiempo que los hemos dañado y humillado quitándoles la libertad para nuestra diversión, para descargar contra ellos la frustración, el ánimo de venganza y la ambición. Los animales, trátese de cualquier especie, son seres vivos con los que compartimos el planeta y merecen ser tratados con absoluta consideración.  

La Ciudad de México da pasos ejemplares para que en todo el país –incluso en el extranjero– se vea a los animales como seres sintientes, como quedó establecido en la Constitución Política de esta capital, y se adopten programas urgentes para detener el abandono, maltrato, explotación y sacrificio. 

Elena Chávez. Estudió periodismo en la escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito los libros “Ángeles Abandonados” y “Elisa, el diagnóstico final”. Reportera en diversos diarios como Excélsior, Ovaciones, UnomásUno; cubrió diferentes fuentes de información. Servidora Pública en el Gobierno del Distrito Federal y actualmente   Diputada Constituyente externa por el PRD. 

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