«ELLAS EN EL RETROVISOR»: ¡Ya déjennos en paz!

Primero me dio risa tanta ignorancia.

Después me dio coraje la pretensión de convertir a las mujeres en un argumento político y, encima, decidir sobres nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Y finalmente decidí escribir esta columna que es un mensaje a quienes quieren seguir usándonos como tema electoral con la bandera trasnochada de echar por tierra la despenalización de la interrupción legal del embarazo.

Me refiero a las voces que han descalificado la iniciativa de un frente opositor del PAN y del PRD en 2018 bajo el pretexto de que es “anti natura” que los panistas se sumen a los políticos que están a favor del aborto y los matrimonios gay.

Sabemos, porque está documentado, que un sector del empresariado busca reactivar el debate de estos dos asuntos ya resueltos en nuestra legislación y sobre los cuales ya se pronunció a favor la Suprema Corte de Justicia dela Nación (SCJN).

Y aunque cotidianamente en la CDMX y en otras entidades, miles de mujeres ejercen el derecho de la interrupción del embarazo en condiciones médicas adecuadas, el movimiento por echar abajo esos cambios persiste en algunos congresos donde el conservadurismo ha logrado penetrar de la mano del PAN y del PRI.

También sabemos que mientras las libertades democráticas avanzan en México y en el mundo para garantizar las uniones entre personas del mismo género, el Estado laico debe enfrentar en cada coyuntura electoral el chantaje de los grupos más reaccionarios y conservadores de las Iglesias.

Porque eso es lo que han hecho algunos empresarios ligados al clero católico con los candidatos del PRI y del PAN: amenazar con el veto si se dicen a favor de los matrimonios gay.

Lamentablemente, así sucedió en los comicios del estado de México, donde esos grupos de presión históricamente afines al PAN optaron por apoyar al PRI al considerar que su candidato era más conservador que la abanderada panista.

Es cosa de recodar cómo hace un año, ante la debacle electoral priista por sus gobernadores corruptos, hubo quienes dijeron que la causa de las derrotas era la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto para darle carácter constitucional al matrimonio gay.

Y ahora vuelven a las mismas andadas ante las definiciones de las dirigencias del PAN y PRD a conformar un frente opositor que postule un candidato con una plataforma de gobierno de coalición.

No sabemos si va prosperar esa idea. Pero de hacerlo, el proyecto tendría que ofrecer soluciones estructurales a la impunidad, la violencia familiar, la falta de oportunidades de los jóvenes, la seguridad social y, por supuesto, a la corrupción que carcome a la clase gobernante de todos los signos.

Pero esos retrógradas pegan el grito en el cielo para señalar que cómo es posible que el agua y el aceite se sumen si los azules son defensores de la vida desde la concepción y que no es posible aliarse con el partido que impulsó en el país el respeto a la diversidad sexual.

 La buena noticia es que ni siquiera Margarita Zavala, precandidata presidencial del PAN cercana a esos grupos, se ha comprometido a desandar la historia. Como buena abogada que es, la panista sabe que no es posible ir contra los derechos humanos, los convenios internacionales y las resoluciones de la SCJN.

Así que desde ya les aviso a esos empresarios ligados a los Legionarios de Cristo que mejor vayan pensando en apoyar a Andrés Manuel López Obrador, único candidato que con todas sus letras dice no a la interrupción legal del embarazo y a los matrimonios gay.

La mala noticia es que gracias a la prepotencia que da el poder económico, estos grupos seguirán intentando chantajear candidatos y boicotear iniciativas electorales, con el amago de que solo apoyarán a quienes se comprometan con su agenda medieval.  

Pero desde ya les anuncio que ese plan se le va a echar a perder porque la elección del 2018 será más ciudadana que nunca y en el debate público el respeto a las libertades democráticas será determinante.

Desde ya les cuento que son millones los jóvenes que definirán el destino político de México y que aun cuando son guadalupanos y católicos, quieren un Estado laico, que nadie desde el gobierno se meta con sus decisiones privadas.

Por eso les pido a los señores que hoy nos usan en sus argumentos contra el frente opositor PAN-PRD: ¡déjennos en paz!

Dejen de meterse en la vida de los otros. Dejen su doble moral para sus confesiones dominicales. Dejen su manipulación para la publicidad de sus negocios. Dejen de pretender que los cuerpos de las mujeres tienen dueño. Dejen de hacer cálculos electorales con nosotras.

 

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