«LA HOGUERA DE LAS VANIDADES»: La Gran Mentira o los grandes mentirosos

Pasadas las elecciones del domingo 4 de junio en varios estados de la República Mexicana para elegir a nuevos gobernadores, entre otros cargos, el desaseo con el que se llevaron a cabo dichos comicios en cada uno de ellos: elección de Estado, desviación de recursos, compra de voluntades, coerción de votantes, intimidación de partidarios opositores, siembra de miedo… nos trae a la mente el libro titulado “La Gran Mentira” de José María Martínez Selva, en donde el sumario (índice) parece señalarnos varios puntos con los que principalmente el electorado del Estado de México, así como millones de mexicanos del resto de la República que anhelan un cambio de sistema político vigente, ya más que desgastado, podrían sentirse identificados y encontrar coincidencias.

Y es que las sospechas de gran parte del electorado y de millones de mexicanos sobre por ejemplo, los resultados electorales en números que se pretenden imponer en el Estado de México y que fueron presentados por la autoridad electoral estatal de manera parcial y anticipada, antes que fueran oficiales a manera de crear una percepción sobre un posible ganador sin serlo cuantitativamente y oficialmente, más que certezas generan dudas, inquietudes y repudio social.

Pero no sólo esto, sino también gran número de inconsistencias y anomalías en el conteo manual e informático del propio Instituto Estatal Electoral del Estado de México que ha salido a la luz a través de representantes de casillas, ciudadanos y de las propias redes sociales, en donde el repudio social casi generalizado no termina por aceptar, ni tan solo por creer, o dar por cierto los resultados que se pretenden imponer de todas las formas posibles.

Y es que millones de mexicanos en estas últimas elecciones constataron cómo la voluntad popular y el respeto al voto libre y sin coacción alguna en México todavía no existe, no está permitido, como si es normal y natural en cualquier nación que se precie de tener y ejercer una democracia.

Además, para millones de mexicanos se configuró un manejo poco claro de las cifras para favorecer al candidato del PRI, Alfredo Del Mazo que además contó a todas luces con el aparato político y de Estado completo, recursos a raudales, así como el acompañamiento de un par de candidatos más de diversos colores: azules y amarillos, que se prestaron al juego de las sumas y restas para obtener el “divide y vencerás”.

Y por si no fuera suficiente, varios secretarios de Estado y responsables de entidades públicas participaron activamente en tierras mexiquenses, paralelamente a la campaña del candidato del PRI, sin pudor y sin recato alguno.

José María Martínez Selva en su libro “La Gran Mentira”, explora diversos puntos que parecen encajar a la perfección en estos tiempos post electorales para tratar de entender el actuar del partido en el poder, importándole muy poco la voluntad real del electorado mexicano y mexiquense :

Martínez Selva desglosa el tema de La Gran Mentira en puntos por de más interesantes:

Las grandes mentiras, ¿son inevitables el fraude y la mentira? Credulidad colectiva, engañando a muchos durante mucho tiempo, grandes mentirosos, mentira patológica, autoengaño y falsas confesiones, impostores –cuando se intenta construir la vida sobre una mentira–, mentirosos profesionales, la mentira en la política, lenguaje y mentira en la política… ¿Existen mentiras políticas justificadas?

Y nos preguntamos :

¿Seguiremos engañados y dejaremos engañarnos por otro siglo más?

¿Daremos por buenas las grandes mentiras ya muchas veces comprobadas?

¿Daremos por inevitable el fraude y la mentira?

¿Seguiremos siendo crédulos colectivos?

¿Los impostores seguirán construyendo sobre mentiras realidades ficticias?

¿Los mexicanos seguirán dando por buena la mentira en la política como si nada?

¿Ninguna mentira política es justificable o sí?

Cartelera Semanal:

De la Rebelión en la granja a las cabezas de cerdos ensangrentadas

2×2 son 4 pero para el IEEM y los del PREP 2×2 son 4000 para el PRI

1+1 = 20,000 votos para el PRI

El nuevo postre típico del Estado de México, como cereza del pastel político: camotes poblanos.

Paloma Ruiz. Comunicóloga por la UNAM, con especialidad en Marketing por la Universidad de Berkeley. Ha combinado a lo largo de su vida profesional el análisis político en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales, con el diseño de estrategias de comunicación y las relaciones públicas. Amante del mar y el buceo. 

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