«COLUMNISTA INVITADO»: “Palomas mensajeras”: apoyo al migrante

Chicago, Illinois. Salvador Alvez Rangel (1944), originario del municipio de Zinapécuaro, Michoacán, vio con tristeza la partida de sus ocho hijos, hace 26 años. Hoy, gracias al programa de “Palomas Mensajeras”, coordinado por la Secretaría del Migrante de Michoacán y su municipio de origen, los pudo volver a ver.

En entrevista con Salvador y uno de sus hijos, Jaime, comentan que el factor económico incidió en la decisión de todos ellos para venirse Chicago, pero también que muchos de sus amigos y conocidos hablaban de lo bien que les iba en Estados Unidos. Eso influyó mucho y tuvo un papel determinante para tomar la decisión de abandonar su tierra.

“Cada vez que regresaban a Zinapécuaro, los veía con camionetas, dinero y buena ropa. Igualmente, las mejoras en las casas de sus papás eran notables. “¡Así como no me iba a animar a venirme!, la razón fundamental era progresar”, recuerda Jaime.

Afortunadamente sus hermanos se adelantaron; ellos le ayudaron pagando el “coyote”, quien lo pasó por San Isidro, Tijuana, Baja California. “Cuando pasé, no vi a la patrulla fronteriza (la migra), así que en esta experiencia me fue muy bien”, comenta. 

Su padre Salvador regresa a la escena de la partida y con ojos llorosos confiesa lo difícil que fue ese momento. Al final de cuentas le dio luz verde, sabía que era por su bienestar. “Mis hijos emigraron porque vengo de una familia muy pobre, pero gracias a ello me han ayudado mucho, de esta forma salimos adelante en México y creo que ellos hicieron lo correcto viniéndose a Chicago”.

Cuando nos habla de su experiencia con la migración, Salvador nos comparte que nunca se quiso venir; solo en una ocasiónn lo intentó, en el año de 1963, pero no tuvo éxito. En el sorteo de la vacante de trabajo para venir a Estados Unidos sacó bola negra, igual que en el servicio militar. Se quedó. Desde entonces no le dieron ganas de aventurarse hacia el otro lado. Su trabajo le ha permitido vivir, pero reconoce que la vida no ha sido fácil desde que se fueron sus hijos.

Afortunadamente hablaban seguido por teléfono, pero no era suficiente, tenía muchas ganas de verlos. El Programa de “Palomas Mensajeras” le dio la oportunidad de ello, así como de abrazarlos, apapacharlos y de estar juntos.

Este programa es verdad, no es mentira. Es gratis y sí funciona. Nos apoyaron en todo el proceso de la visa en México y nos han acompañado en Estados Unidos. Es una cosa muy bonita; sí ayuda a la gente, lo único que hay que pagar es el avión y los gastos personales. Gracias a todos que ayudaron a hacer este sueño una realidad”, concluye Salvador.

Por su parte, Jaime recomienda este programa. Le hubiera gustado que su mamá viniera, pero falleció en el mes de enero de 2016. “Extraño sus regaños y quesadillas de flor de calabaza con tortillas hechas a mano que me preparaba. Quisiera abrazarla y decirle que la quiero mucho. Yo ya no puedo, pero otros sí. Recomiendo que aprovechen el programa ahora que sus papás viven. Gracias a todos los que organizaron esto, por lo menos pude ver a mi padre y con eso es más que suficiente”.

Doctor Adolfo Laborde. Analista Internacional.

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