«A CONTRALUZ»: “Son las refinerías, estúpido”.

Por no refinar la gasolina, México es un país importador. 

Una de las grandes paradojas de México, es que a pesar de ser el productor número 12 de petróleo en el mundo, importamos más de la mitad de la gasolina que consumimos, como dice el spot de radio que todos hemos escuchado y representa un esfuerzo mediocre por explicar por qué diantres subió el precio de la gasolina. Lo que no dice el spot es que importamos gasolina porque Pemex descuidó sistemáticamente las pocas refinerías que tenía -6-  y, como no refinamos gasolina, la importamos.  

 

Así que, parafraseando la clásica frase que Bill Clinton le dedicó a George W. Bush en 1992: “Es la economía, estúpido”, en el caso de México “Son las refinerías, estúpido”, la causa detrás del aumento del precio de la gasolina.

 

Desde hace tres décadas México tiene sólo 6 refinerías: Cadereyta, en Nuevo León; Ciudad Madero, en Tamaulipas; Minatitlán, en Veracruz; Salamanca, en Guanajuato; Salina Cruz, en Oaxaca y Tula, en Hidalgo, mientras que en Estados Unidos hay 139.

 

Al analizar la historia, parece haber una determinación por descuidar las refinerías mexicanas ¿Para beneficiar a quién? Veamos la historia.

 

Los recortes al presupuesto de Pemex han tenido un efecto letal: en 2014 los legisladores redujeron en 23 mil 730 millones de pesos el gasto de inversión de Pemex Refinación, lo cual afectó directamente programas de mantenimiento de la capacidad de refinación en Madero, Salamanca, Tula y Minatitlán.

 

Luego, en 2015 hubo un recorte de 62 mil millones al presupuesto de Pemex, que afectó nuevamente a las refinerías de Tula, Salamanca y Salina Cruz; en 2016 el recorte general fue de 100 mil millones de pesos al presupuesto de Pemex, que obligó a demorar los proyectos para reconfigurar las mismas refinerías.

 

También es notoria su subutilización: en 2010 el porcentaje de utilización de las refinerías mexicanas era del 77%, y para el 2015 ya se había caído al 66%, esto de acuerdo al “Diagnóstico de la Industria de Petrolíferos en México”, publicado por SENER en junio del 2016.

 

Mientras que del lado de Estados Unidos, en la Costa del Golfo de México la tendencia es exactamente la contraria: pasaron de usar el 88% de su capacidad de refinación en 2010, al 91% en el 2015.

 

La SENER explica que la subutilización de las refinerías se debe en parte a que las de México “fueron diseñadas para procesar crudo ligero, con menos contenido de azufre, metales y otras impurezas” y ahora hay más crudo pesado.

 

Pero también reconoce que los recortes presupuestales y la falta de mantenimiento, incrementó los cierres parciales.

 

Los expertos en el tema energético, coinciden en que el sector refinación es estratégico y la tendencia internacional es a aumentar la inversión en esa área, no a reducirla. En México, al haber reducido la inversión en refinerías, quedamos a merced de quienes nos venden la gasolina.

 

De acuerdo al reportaje publicado por Claudia Solera, en Excélsior el 18 de julio del 2016, “México ya importa el 62% de gasolinas, proviene de 8 países”, en ese mes, nuestro país importó 504.6 mil barriles diarios de gasolina, 62% del consumo nacional, y en los primeros 4 meses de ese año ya le habíamos comprado gasolina a Estados Unidos, España, India, Bahamas, Países Bajos, Antillas Neerlandesas, Francia y Trinidad y Tobago.

 

La pregunta que tendríamos que hacerle a Pemex es ¿Va a seguir la reducción sistemática en la inversión en nuestras refinerías y el consecuente aumento en el precio de la gasolina? ¿Van a mantener el discurso oficial de que no es rentable invertir en modernizar las refinerías? 

 

Georgina Olson. Reportera, apasionada por la investigación; afición que abarca desde reportajes de la Venezuela chavista, pasando por el tráfico de armas, la migración centroamericana, hasta la explotación del oro mexicano por los consorcios mineros internacionales. Es licenciada en Relaciones internacionales por la Universidad de las Américas, maestra en Periodismo por la Universidad del Rey Juan Carlos de Madrid-Agencia EFE. En 2010, The Woodrow Wilson Center y The Washington Post la becaron para realizar una investigación sobre tráfico de armas de EU a México, publicada en Excélsior. 

 

 

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