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«COLUMNISTA INVITADA»: Ser o no ser “trendig topic” II

¿Padeces miedo a estar desconectado?

Las nuevas plataformas han traído consigo una nueva forma de comunicarnos, la necesidad de estar conectados en todo momento, nos ha dejado desde trastornos de ansiedad tales como el FOBO (Fear of being Offline) o “miedo a estar desconectados” hasta otros fenómenos como noticias falsas y “post verdades”. Hemos visto cómo ha ido creciendo la desconfianza en los medios tradicionales (a veces de manera justificada), para dar paso a sitios en la red que fomentan la desinformación, el miedo, la intolerancia y la violencia.

 

El FOBO, por sus siglas en inglés, parece haberse arraigado particularmente en las personas menores de 25 años, aunque los que sobrepasamos este rango de edad también hemos sido contagiados.

 

De acuerdo con una encuesta hecha por Facebook hace 2 años, el 70% de la población en esta media, necesita esta conectado de manera permanente, y lo necesitan, pues de lo contrario, comienzan a experimentar angustia, ansiedad y miedo de haberse perdido de “algo” que haya sucedido en la red mientras duermen, van a la escuela o realizan cualquier actividad. Este temor quizás obedezca a que si despegan sus ojos de la pantalla ya no “pertenecerán” a un grupo o no estarán al tanto de lo que acontece.

 

La misma encuesta revela que el 50% de los jóvenes se siente “perdido” sin estar conectado a las redes sociales; hay países donde este porcentaje sube hasta el 70%. Asimismo, 7 de cada 10 entrevistados declaró que debían estar conectados en todo lugar y momento. Tal vez esto sea resultado de la necesidad de “encajar”, que para muchos se ve cubierta por “likes” y grupos que no encuentran más que de manera virtual.

 

Entonces, aquí sería bueno preguntarnos “si la verdad nos hará libres”, entonces la postverdad nos hará… ¿Codependientes de la desinformación? ¿O una sociedad que no tiene capacidad de análisis pero sí conexión de alta velocidad? 

 

Lo que es un hecho es que esta sobreexposición y la excesiva cantidad de información nos hace vulnerables, sobre todo a las generaciones más jóvenes.

 

De ahí el éxito de ciertas páginas que hacen una apología del delito (que por cierto es un ilícito, que se castiga con días multa y hasta con 3 años de prisión, de acuerdo con los artículos 208 y 209 del Código Penal Federal. También hay youtubers vinculados a proceso por estas actividades). Estos sitios piden a sus seguidores fotos, actos, videos donde lleven a cabo una acción violenta. Y si los miembros lo hacen, serán reconocidos con miles de likes, proporcionales a la afectación que provoquen en los demás. Aunado a eso, estos hechos violentos asegurarán su permanencia en el grupo, pertenecerán a una comunidad que no sólo busca lo mismo, sino que ya no estarán navegando solos en la red.

 

Los peligros son claros, basta con recordar las más de 15 masacres estudiantiles perpetradas en la unión americana, con un saldo de 132 muertos y más de 60 heridos y los hechos ocurridos el pasado 18 de enero en Monterrey, donde un alumno de 15 años disparó una pistola calibre 22 contra tres de sus compañeros y su maestra, para después quitarse la vida.

 

Cabe señalar que en todos estos acontecimientos, los jóvenes habían hecho públicos los actos que pretendían cometer, ya sea a través de un blog, video, manifiesto o bien, eran parte de algún sitio que fomenta la violencia. En el caso de Monterrey, un día antes el estudiante, quien pertenecía a un grupo en Facebook autodenominado “Legión Holk”, publicó este mensaje: “No pido likes, solamente que dejen su ward, porque mañana haré una masacre en mi colegio”. Pocas horas después de que ocurriera el ataque, uno de los miembros felicitó al estudiante en un mensaje publicado en la misma página, calificándolo como “héroe”. También dijo que habían “elegido bien”, y que aunque dentro de la comunidad había quienes pensaban que se iba a acobardar, el joven había cumplido con su cometido.

 

Según informes de la PGJ, los integrantes de estas páginas tienen entre 12 y 16 años de edad y buscan generar trending topics a través de campañas de odio, que comienzan con burlas y humor negro, para terminar incitando al miedo y la violencia.

 

La fórmula para llegar a los jóvenes es posicionarse en los primeros lugares de buscadores importantes, tener varias páginas activas que los hagan aparecer como grupos sólidos y creíbles y así llegar a un mayor número de personas; de tal forma que quienes comienzan buscando un video en Youtube, se ven dirigidos hacia uno y otro para ver información manipulada y comenzar a creer sólo lo que estas comunidades buscan fomentar. El problema se ha vuelto viral, global y aunque las fuerzas policiacas de varios países tienen áreas dedicadas a la erradicación de estos sitios, los responsables cambian de direcciones a grandes velocidades.

 

Las organizaciones terroristas utilizan sistemas de reclutamiento muy parecidos. De acuerdo con un informe de Naciones Unidas, “la tecnología es uno de los factores estratégicos que llevan a las organizaciones y sus partidarios a hacer un mayor uso de Internet con una gran variedad de propósitos, incluidos el reclutamiento, financiamiento, propaganda, adiestramiento, incitación a cometer actos de terrorismo, la reunión y difusión de información con fines terroristas”.

 

Según el antropólogo Scott Atran, en algunos casos el mensaje de estas organizaciones es poderoso porque es personalizado, va cambiando de acuerdo al perfil de quienes buscan reclutar, además tienen a gente calificada detrás de la pantalla, quienes dedican enormes cantidades de tiempo en la búsqueda y selección de las personas.

 

Lo que tienen en común todas estas organizaciones además de generar caos y violencia, es la forma en que consiguen seguidores. Aquí algunos indicadores:

 

Paradójicamente son los jóvenes quienes se acercan buscando contenido violento en las redes, imágenes o videos de atentados o misiones suicidas que produzcan miedo ante la sociedad, pero admiración o reconocimiento dentro del grupo.

 

Se vuelven seguidores por Facebook, Twitter, Instagram, etc., de estas comunidades, quienes después los contactan.

 

Según la criminóloga Jéssica Cohen Villaverde, una de las estrategias más productivas es la promesa de que “serán recordados por sus acciones” y permanecerán en la memoria colectiva del grupo.

 

Si profundizamos en estos casos y de acuerdo con algunos expertos, hay 5 etapas que utilizan estos sitios para llevar a cabo el reclutamiento:

 

1.- Identificación: La comunidad ubica al usuario, procura que se sienta cómodo en el foro y detecta si es un candidato dispuesto a radicalizarse y si cumplirá con hechos, las tendencias violentas de la página.

 

2.- Captación: Ponen a prueba al nuevo miembro, los mismos líderes calificarán la fidelidad del adepto.

 

3.- Radicalización: Hay promesas y compromisos mutuos, que van desde publicaciones y manifiestos hasta ayuda financiera o del tipo que la organización busque.

 

4.-“Interiorización de valores”: Los principios violentos de la comunidad son el objetivo de vida. El seguidor está dispuesto a justificar la brutalidad perpetrada por la comunidad e incluso en un “acto de fe”, cometerla por sí mismo.

 

5.- La acción: El individuo quien ya es parte del grupo, llevará a cabo el acto de violencia esperado.

 

Para cerrar el proceso, el seguidor deja un mensaje, si el grupo es más estructurado un manifiesto donde no sólo advierte de los ataques sino que valida sus acciones y donde las víctimas son un mero número, pues la ganancia real es el miedo que provoque, y que la comunidad lo reconozca y valore por sus actos.

 

La mala noticia para estos “mártires” de la violencia y la red es que con la gran velocidad que ocurre todo, sí provocarán un shock momentáneo, pero pronto serán olvidados, se perderán entre las miles de notas intrascendentes o falsas que leemos todos los días. No hay legado, ni trascendencia, su “fama” –más bien infamia– no será vista por mucho tiempo, no permanecerán en la memoria de todos, desaparecerán en un click, sus “likes” no los salvarán, ni les darán notoriedad eterna .

 

 

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Georgina Juárez Lledias. Colaboró en el suplemento cultural “El Búho”, publicado en el diario Excélsior y dirigido por René Avilés Fabila. Además, habitual colaboradora de suplementos culturales en Milenio Diario. Autora del libro digital “Alerta Femenina”, encaminado a difundir los derechos de las mujeres ante las distintas formas de violencia.

 

 

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