«COLUMNA INVITADA»: Mundo extraño de las redes sociales en Cuba y China

16 febrero, 2017

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Conectados a medias, Cuba y China. 

Es conocida la mala comunicación que existe para cualquiera que visita la isla caribeña, tanto en llamadas telefónicas como en servicios de internet. Durante años, el régimen cubano ha limitado los accesos a la web, la lentitud de los servicios de telecomunicaciones y lo costoso que es acceder a ellos no sólo es para los cubanos sino también para extranjeros.

 

En la República de Cuba algunos acceden hoy desde su hogar: ya a  internet, esto debido a que  fueron integrados a un programa piloto que el gobierno impulsa para llevar internet a diversos hogares de la isla desde el año pasado.  

 

Actualmente, hay más de 420 puntos de Wifi en parques y plazas públicas, según el propio gobierno cubano. 

 

Para acceder a ellos, se venden tarjetas de pre-pago de muy alto costo para el cubano.

 

Según cifras del régimen, tener internet es una realidad para casi 100 mil cubanos. Sería un sueño tenerlo en sus casas para muchos habitantes de la Isla.

 

Hasta hace poco, sólo se podía acceder mediante “ciber –cafés” del estado y en hoteles de gran nivel turístico y comprando de antemano el tiempo que se va a hablar. No existen paquetes ni compañías diversas que ofrecen diversos servicios como en otros países.

 

Este tema de las telecomunicaciones ha sido un punto central en las negociaciones, a partir del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

 

Hace apenas dos meses, la empresa estatal monopólica de telecomunicaciones de Cuba, ETECSA y el gigante norteamericano Google firmaron un acuerdo que permitirá que páginas como Youtube funcionen con una rapidez 10 veces mayor que la actual, debido a la instalación  de varios servidores en el territorio isleño. El acuerdo prevé —según se informó– incrementar sustancialmente la velocidad y la calidad de la conexión,  acceder a  contenidos más populares de los buscadores como Google, Gmail, YouTube o Google Drive.

 

Por ahora, el programa de prueba de internet doméstico del gobierno seleccionó a 2 mil viviendas en la Habana Vieja y por dos meses la conexión será gratuita. Después, quienes deseen continuar tendrán que pagar para seguir teniendo el servicio, por 30 horas de conexión de 128 Kb se tendrán que pagar 15 dólares y el costo subirá según la velocidad hasta 115 dólares por megabite (por segundo).

 

Estos costos son considerados muy caros. Sin embargo, ETACSA ha informado que después del experimento en Habana Vieja, el servicio podría extenderse a otros lugares.

 

Las autoridades manifiestan que la baja conectividad se debe a la escasa infraestructura con que se cuenta en la isla, debido al bloqueo económico de los últimos 50 años y para los críticos las restricciones obedecen al temor del gobierno cubano de que la sociedad use Internet para hacer a un lado los mensajes oficiales.

 

Los jóvenes cubanos se conectan a través de aplicaciones como WhatsApp y con el uso de datos de los propios móviles, algunos consideran que éste debería ser un derecho, una libertad, ya que es una necesidad el tener acceso libre a Internet y tal vez un sueño que pudiera ser gratuito.

 

En la actualidad, los cubanos se conectan a Internet a través de un cable de fibra óptica que cruza desde la isla hasta Venezuela y, de allí, sale en busca del servidor de Google más cercano.

 

Al tener almacenada localmente parte de su información, se reduce el tiempo para acceder a los contenidos de Google que, según estimaciones de la agencia AP, podrían llegar a ser hasta 10 veces más rápidos.

 

El acuerdo no mejorará el acceso a los contenidos de proveedores distintos a Google ni implicará una mejora del funcionamiento general de Internet en la isla. Tampoco impactará en el número de personas que tienen acceso a la red en Cuba, que alcanza a apenas 5,6% de la población, según cifras de la ONU correspondientes a 2015.

 

El convenio entre Google y el gobierno de Cuba se produce en un momento clave para las relaciones entre la isla y Estados Unidos. El caribe es una de las zonas con mayor densidad de cables submarinos de fibra óptica. Desde la costa Este de Estados Unidos, especialmente Florida y New Jersey, sale una docena de cables destino a casi todos los países e islas bañados por el Mar homónimo. Todos menos uno: Cuba.

 

La realidad cubana ha generado personajes como la filóloga de profesión e informática por vocación, Yoani Sánchez, quien comenzó en 2007 a publicar un blog donde escribe sobre la vida en Cuba. Ese blog es “Generación Y”, hoy traducido a 15 idiomas, espacio que la ha dado a conocer en todo el mundo la realidad cubana.

 

Yoani  Sánchez es la cronista de Cuba que habla a través de las redes sociales y su blog de lo que acontece en la isla caribeña.

 

Disidente reconocida del régimen, habla de creación de leyes y de libertades, y que no saldrá de la isla que es su patria sino hasta que esto se logre.

 

“No puede haber desarrollo de las redes sociales sin infraestructura y con el monopolio informativo del gobierno”, afirma.

 

Con 35 años de edad, ha sido propuesta desde hace varios años por dos diputados conservadores de Noruega para el Premio Nobel de la Paz.

 

La expansión de Internet en Cuba, anunciada a principios de 2016 en términos vagos y sin un calendario, podría mejorar en un futuro próximo, sobre todo en la calidad de la conexión y rebajar precios, pero seguramente no disminuirá en la censura.

 

La Fundación de los Derechos Humanos en Cuba teme que se acabe con una Gran Muralla digital similar a la China que afecte a las conexiones de la isla, y que vaya incluso más allá de la rudimentaria censura actual.

 

Del otro lado del mundo, otro mundo raro existe en el control y no difusión de las redes sociales y de la propia web, la  censura de Internet en la República Popular China se lleva a cabo según distintas leyes y reglamentos administrativos creados por el gobierno desde el año 1996.

 

Para ejecutar la censura en Internet, el gobierno ha construido lo que se denomina como “El Gran Cortafuegos” (Great Firewall of China) u oficialmente como Proyecto Escudo Dorado  (Golden Shield Proyect).  El proyecto comenzó en 1998 pero opera desde 2003.

 

“El gran cortafuegos” funciona interceptando los requerimientos que envían las computadoras dentro de la red en China. Y determina qué pasa y qué no.

 

Los asiáticos en general ponen más interés en los servicios comerciales y menos en los de compartición de gustos, experiencias u opiniones.

 

Pero esto no significa que no se utilicen servicios como Twitter, Facebook o similares, sino que su enfoque es menor o tienen una intención mucho más comercial.

 

Pero el Gobierno chino nunca ha ignorado que no podría privar a sus ciudadanos del acceso a las nuevas tecnologías y que, de hacerlo, perjudicaría su propio futuro. Por lo tanto, ha optado por fomentar el desarrollo de servicios parecidos a Google, Internet Explorer, Facebook, Twitter, Amazon, Privalia o WhatsApp, pero con la inclusión de las peculiaridades chinas y la monitorización de la actividad de los usuarios.

 

Estos fueron Weibo, el homólogo de Twitter, y Renren, que es una especie de Facebook.

 

Sin embargo, el gobierno sí ha llegado a un gran acuerdo con la empresa sudafricana Canonical para impulsar y crear una versión china de Ubuntu, el sistema operativo libre y gratuito derivado de Linux que lanzó en su día Mark Shuttleworth.

 

El nombre de la nueva distribución es Ubuntu Kylin y, por el momento, China ha ordenado que sea la que se utilice en todos los ordenadores oficiales y recomienda su uso a los internautas. Como Ubuntu Kylin es gratuito y abarata el precio final de un equipo informático, muchos compradores lo piden instalado cuando compran un PC, por lo que las marcas americanas de portátiles ya están comenzando a preinstalarlo en lugar de Windows, si el terminal está destinado al mercado chino.

 

El 26 de octubre de 2012, el gobierno chino vetó al periódico digital The New York Times, por información supuestamente falsa publicada acerca de sus gobernantes. La bloguera Papi Jiang es el seudónimo de Jiang Yilei, una “shanghainesa” de 29 años graduada en la Academia Central de Teatro de Pekín, quien desde agosto del año pasado, cuando publicó sus primeros videos, se ha vuelto una cara muy familiar entre los internautas chinos. Fue silenciada por su  lenguaje sarcástico.

 

En China se ha pedido en reiteradas ocasiones que la cultura y los medios de comunicación se subordinen a los valores del régimen comunista, lo que se ha traducido en niveles de censura muy altos y eficaces. 

 

 Ma. Esther Aduna, Social Media Manager Comunicación Estratégica Azur SC.

 

 

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