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«COLUMNA INVITADA»: #Gasolinazo, riesgo de estabilidad nacional

¿El gobierno olvida que 50 millones de mexicanos viven en pobreza y que eso ya es suficiente sacrificio? 

Los últimos días hemos vivido protestas masivas en contra del gobierno, provocadas por la liberalización en el precio de las gasolinas. Si bien algunas protestas fueron totalmente pacíficas, se han registrado inusitados actos de vandalismo.

 

En respuesta, el gobierno lanzó el Acuerdo de Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar. Sin embargo, en el discurso oficial se llamó a realizar sacrificios, a unirse frente a las condiciones económicas adversas, a reconocer que el gobierno tomó la decisión correcta.

 

La insensibilidad del gobierno ante el reclamo social no parece no comprender verdaderamente las razones del descontento social. ¿Será que olvida que 50 millones de mexicanos viven en pobreza y que eso ya es suficiente sacrificio?

 

Pareciera que el gobierno desconoce quiénes son los mexicanos que protestan, cuáles son las razones de las protestas y saqueos. No se trata de justificar actos vandálicos, pero sí de definir claramente a un sector de la población mexicana que puede convertirse en un factor de inestabilidad política y social.

 

Segregación y pobreza

 

Es hora de reconocer que mucha de la población en pobreza y que sufre desigualdad de oportunidades, se concentra en las grandes urbes del país. Los lugares donde los saqueos fueron cometidos, son en su mayoría municipios conurbados. Muchos de ellos son zonas con elevada población en pobreza urbana. Sus habitantes padecen inseguridad, desempleo y falta de acceso a servicios públicos.

 

En 2010, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo  Social (CONEVAL) identificó 11 zonas metropolitanas con población mayor a 1 millón de habitantes, donde 14.3 millones de mexicanos vivían en situación de pobreza.

 

Tan sólo la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), que incluye todos los municipios donde iniciaron los saqueos en el centro del país, es una de las regiones urbanas con mayores contrastes de pobreza entre sus habitantes.

 

A pesar de ser una de las megalópolis más grandes del mundo y ser la capital económica y política del país, no ofrece condiciones de bienestar mínimas para gran parte de sus habitantes.

 

Muchas de las personas que viven en los barrios conurbados generan ingresos que apenas y alcanzan para cubrir las necesidades básicas de sus familias. Frecuentemente viajan más de tres horas para llegar a sus centros de trabajo y sus ingresos promedio mensuales apenas ascienden a los cinco mil pesos.

 

Diariamente, estos ciudadanos son testigos de la falta de oportunidades. Perciben que su realidad cotidiana es muy distinta a la de los que pertenecen a las élites políticas del país y que, por mucho que se esfuercen, no hay forma de mejorar.

 

Por ejemplo, la falta de acceso a la seguridad social afecta al 54% de la población metropolitana; 36.9% de los habitantes no tiene servicios de salud y 23.2% de la población de la ZMVM padece carencia por acceso a la alimentación.

 

Con empleos inseguros, que no garantizan condiciones de bienestar estables, sino una permanente incertidumbre y vulnerabilidad, este sector de población es crisol de sentimientos de frustración, rabia e impotencia listos para aflorar bajo circunstancias propicias.

 

Millones de mexicanos perciben diariamente cómo las élites políticas se enriquecen, los corruptos no son castigados y la sociedad es la que paga a causa de políticas que no les beneficia. Las trabas burocráticas, la falta de acciones gubernamentales y la incapacidad de los políticos para representar los intereses ciudadanos, son también causas importantes del descontento social.

 

En el centro de la frustración, la inconformidad y el enojo de millones de mexicanos, se encuentra la desigualdad de oportunidades pero también la incapacidad gubernamental para ofrecer políticas públicas eficaces que contribuyan a elevar la calidad de vida.

 

No considerar las características socioeconómicas de millones de mexicanos en el discurso público y en las acciones gubernamentales, conlleva riesgos para la estabilidad política y social del país. Al menos eso es lo que el gasolinazo nos ha mostrado.

 

Paola Palma Rojas. Articulista especializada en análisis de políticas públicas, macroeconomía, comercio internacional, competitividad e innovación. Maestra por el ITAM y por el IPN. 

 

 

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