«COLUMNA INVITADA»: La cuesta de enero nos durará todo el año

El gobierno federal olvidó el mantra: “con la reforma energética estaremos mejor“.

Desde mediados de diciembre, el anuncio sobre el incremento en precios de gasolinas y los problemas de desabasto en varias regiones del país, detonaron en la opinión pública un sentimiento de enojo y descontento. Hoy, a inicios del nuevo año, todo apunta a que aunque la cuesta de enero “termine” al finalizar el mes, el disgusto y la presión en los bolsillos mexicanos durará todo el año.

 

El Gobierno Federal parece haber olvidado el tan repetido mantra que daba sentido al sexenio: “con la reforma energética estaremos mejor, bajarán los precios de gasolinas y electricidad y veremos los beneficios de una mayor inversión en el sector”.

 

Palabras más, palabras menos, así le se explicó al pueblo mexicano la reforma energética. Hasta el hartazgo escuchamos al presidente Enrique Peña y a varios secretarios repetir este slogan en eventos nacionales e internacionales, spots y cualquier oportunidad de hablar ante medios de comunicación.

 

Algo es cierto. Las condiciones iniciales bajo las cuales se planteó la reforma energética y sus potenciales beneficios, cambiaron y ahora el Gobierno paga las consecuencias. No sólo no supieron anticiparse y prever los impactos de la apertura energética bajo condiciones de mercado internacionales desfavorables, tampoco han sabido cómo comunicar lo que hoy sucede. El hecho es que los mexicanos perciben a la reforma energética como un “fracaso” y peor aún, a las promesas del Gobierno como una “mentira”.

 

Los costos de estas fallas no sólo son políticos. En México, desde hace años no se percibía una inquietud sobre la inflación como la que existe actualmente. Estimaciones de BBVA indican que la inflación pudiera superar el 4% durante este año y que no regresará al objetivo gubernamental de 3% hasta 2018. El Banco de México por su parte, estima que el alza en los precios que se registrará en los próximos meses, será transitorio.

 

Sin embargo, mayores precios, bajo crecimiento económico y tasas de interés en aumento, no ofrecen un panorama económico positivo. Y es que ahora los mexicanos no sólo enfrentaremos los efectos en precios de un peso debilitado frente al dólar, situación que escapa de nuestro control. Además, tendremos que lidiar con los incrementos de precios que muchas industrias nacionales trasladarán al consumidor debido al encarecimiento de gasolinas y electricidad.

 

La sociedad, molesta, llama a realizar marchas, a no consumir gasolinas, a protestar. El Gobierno, a su vez, repite el mantra para emergencias: “Lo que sucede no es tan malo, pronto pasará”.

 

2017 apenas comienza y el fin de sexenio está cada vez más cerca. Pronto, el partido en poder confirmará que, sabiamente como reza una canción, todo pasa y todo queda.

 

Paola Palma Rojas. Articulista especializada en análisis de políticas públicas, macroeconomía, comercio internacional, competitividad e innovación. Maestra por el ITAM y por el IPN.

 

 

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