«COLUMNA INVITADA»: ¿Trump lo puede todo?

¿Puede Trump cancelar el TLCAN? 

Tras los resultados de la elección norteamericana, México teme las decisiones de política pública que el Presidente Donald Trump tome durante los primeros meses de su mandato. Más aún, cuando las amenazas se concentran en el ámbito económico y el de la migración.

 

En la esfera económica, Trump vociferó durante toda su campaña sobre las pérdidas económicas derivadas de la relación comercial con México. Si bien esto es una falsedad, pues está demostrado que gracias al Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), Estados Unidos sostiene 5 millones de empleos. El discurso anti-comercial le resultó una estrategia de campaña exitosa.

 

En el ámbito migratorio y diplomático, la cuestión del muro fronterizo y la expulsión de los inmigrantes mexicanos ilegales, son los focos rojos. El sentimiento anti-inmigrante fue usado por Trump para ganarse al votante norteamericano que, afectado por causas generadas en su propio país –como la crisis financiera de 2008–, culpa de su pérdida de bienestar a los trabajadores inmigrantes.

 

En estos dos temas, lo importante es saber lo que Trump realmente puede hacer. ¿Puede Trump cancelar el TLCAN?, ¿puede hacer efectiva la amenaza de aplicar 35% de aranceles a los productos mexicanos? ¿Construirá el muro fronterizo y mandará de vuelta a México a millones de mexicanos radicados ilegalmente en EU?

 

En ambos casos, el Presidente norteamericano tiene prerrogativas para aplicar cambios de política drásticos. Sin embargo, no puede hacerlo solo. Necesita de la aprobación del Congreso de su país.

 

En la elección de 8 de noviembre, el Partido Republicano no sólo se hizo de la presidencia, también obtuvo mayoría en el Congreso y en el Senado norteamericanos. Esto podría llevar a pensar que las cosas le serán más fáciles a Trump a la hora de proponer cambios legislativos. 

 

Y si bien tiene a su partido controlando ambas Cámaras, existe un factor que puede hacer que la negociación política de su agenda en el Congreso norteamericano no sea tan tersa.

 

Dentro de los senadores y congresistas republicanos, existen varios de ellos que se manifestaron desde un inicio en contra de la nominación de Trump como candidato a la presidencia. Este grupo podría ser la clave para bloquear las iniciativas más peligrosas del trumpismo al unirse a sus antagonistas, los legisladores demócratas.

 

Por lo pronto, las primeras decisiones legislativas que unirán a Trump y a su Congreso se relacionan con eliminar algunas de las políticas más controversiales de la administración Obama. Los republicanos no ven la hora de eliminar el programa de salud Obamacare, echar para atrás la firma del Acuerdo Comercial Transpacífico (TPP) y terminar con el acuerdo nuclear alcanzado con Irán.

 

En los temas importantes para México, la posibilidad de una renegociación del TLCAN es real, dado que las condiciones bajo las cuales se firmó el tratado hace 20 años han cambiado. Sin embargo, lo importante será observar si el gobierno de Trump plantea una renegociación ad hoc a la relación comercial bilateral mutuamente benéfica que alcanza los 33 mil mdd anuales o bien, da un giro hacia el proteccionismo.

 

Una propuesta de renegociación del TLCAN que implique restricciones comerciales, es probable que no alcance un acuerdo en el Congreso norteamericano. Pocos senadores o congresistas republicanos estarán dispuestos a aprobar medidas que afecten económicamente a sus Estados, vía la pérdida de empleos, incremento en precios a consumidores y pérdida de competitividad en sectores clave como el manufacturero que, gracias al TLCAN ,ha crecido 68%.

 

Pasando al caso del muro, éste es el tema que probará la eficacia de la presidencia Trump. Recientemente el presidente electo norteamericano ha “matizado” su idea del muro, declarando que en ciertas zonas serán sólo vallas y no una construcción como la originalmente planteada.

 

A pesar de ello, es importante recordar que para materializar su mayor promesa de campaña, Trump tendrá que buscar la aprobación del Congreso. Instalar este “mecanismo de seguridad fronteriza” implica un gasto mínimo calculado entre 10 mil y 20 mil mdd. Financiar el muro implica asignar presupuesto y el Congreso norteamericano es el único que puede hacerlo.

 

Por otra parte, Trump puede decidir unilateralmente construir un muro pero no puede obligar a México a pagar. Al menos que cumpla sus amenazas de iniciar una guerra comercial, México no puede ser coaccionado a pagar por un sistema de seguridad fronterizo de este tipo.

 

Lo que Trump sí puede hacer es modificar la política de migración. Cancelar los programas de estancia para inmigrantes ilegales, aumentar los procesos de detención y las deportaciones, son ámbitos que el Ejecutivo puede modificar a discreción y que sin duda veremos endurecerse.

 

Los primeros 100 días de la administración Trump dejarán ver cuál será el panorama binacional para los próximos 4 años. En México, el gobierno de Enrique Peña debiera estar preparando un “Plan B” que nos permita enfrentar el nuevo escenario binacional que se avecina.

 

Confiar demasiado en el discurso amistoso que Trump dio al visitar nuestro país, cuando sus probabilidades de ser presidente eran casi nulas, es una apuesta que puede salir demasiado cara.

 

Paola Palma Rojas. Articulista especializada en análisis de políticas públicas, macroeconomía, comercio internacional, competitividad e innovación. Maestra por el ITAM y por el IPN.

 

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