«ACTOS DE PODER»: De rodillas

Dos mujeres se arrodillan ante Osorio Chong, pidiéndole ayuda.

La madre de Nallely Elizabeth pudo llegar al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien andaba hace unas semanas de gira por Pachuca, Hidalgo. Y se arrodilló. Le suplicó al exgobernador de su estado apoyo para que su hija, secuestrada días antes, fuera rescatada.

Y así sucedió: La joven fue liberada.

Días después, Ana María Salcido también pidió, de rodillas, apoyo a Osorio Chong para encontrar a su hijo desaparecido hace dos años.

La imagen de dos madres mexicanas suplicando a uno de los hombres más poderosos del país, conmueve, sacude y enoja.

Pedir al poderoso de rodillas que apoye en la búsqueda de los familiares desaparecidos o secuestrados es, al mismo tiempo, un acto de humildad y humillación.

La desesperación de esas dos mujeres dibuja absolutamente cómo se encuentran las madres mexicanas en estos tiempos de violencia.

Hace unos años Michoacán era un estado fallido. La creación de grupos de autodefensas para enfrentar al crimen organizado y a los funcionarios públicos coludidos con los malos, provocó alertas en el país. Fue gracias a esos hombres y mujeres michoacanos, que encabezó el Doctor José Manuel  Mireles, que el Estado pudo desarticular, al menos por un tiempo, a Los Caballeros Templarios.

Ellos ya no querían vivir de rodillas y Mireles está pagando con cárcel su arranque de dignidad.

De rodillas, implorando al Señor están las familias de los cientos de miles de desaparecidos, que desde que el  Estado le declaró la guerra al crimen, han sido víctimas de buenos y malos. Hombres y mujeres se arrodillan ante las fosas clandestinas que se encuentran por decenas en todo el territorio nacional para ver si alguno de los abatidos es su pariente.

De rodillas están los familiares de las mujeres asesinadas nada más por  el hecho de ser mujeres. Los feminicidios tienen a la sociedad mexicana rezando porque las hijas, madres, hermanas, novias, esposas o amigas no se conviertan en víctimas de un crimen de odio.

De rodillas están los trabajadores de este país pidiendo no perder su empleo. La crisis económica y financiera tiene a la nación en una condición de incertidumbre hacia el futuro.

La violencia, la inseguridad, la situación económica, el desempleo, la violación de Derechos Humanos, tienen a México de rodillas. Y no se ve cuándo ni cómo se acabe la pesadilla.

¿Hasta cuándo? Ya nadie quiere a México de rodillas.

 

Comentarios

comentarios