Violencia vs la mujer… de España a Cancún

No es raro encontrar en las primeras planas de los más influyentes y prestigiados diariosespañoles, alguna nota relacionada con algún hecho de violencia doméstica, especialmente cuando la víctima es una mujer.

No es raro encontrar en las primeras planas de los más influyentes y prestigiados diariosespañoles, alguna nota relacionada con algún hecho de violencia doméstica, especialmente cuando la víctima es una mujer.

No se trata de atraer el morbo tipo “secuestrola, matola y enterrola”, como cabeceaba aquí en México, el Alarma, periódico que se hizo “famoso” por publicar noticias de hechos violentos como principal ingrediente para atraer el tiraje. Era, dicen sus defensores, la “biblia de la nota policiaca”. Nunca faltaban frases comunes como “crimen pasional”, “la cachó con el novio en el lecho” y perlas por el estilo.

A nadie sorprendió que miles de personas hayan acudido a las calles de Madrid para  a protestar contra lo que llaman ya “terrorismo machista”. Más de 400 organizaciones sociales lanzaron la convocatoria para exigir al gobierno que la violencia machista sea considerada un asunto de Estado.

El llamado se complementa con datos duros: desde 1995 han muerto en España 1,300 mujeres en manos de sus parejas o terceros. En lo que va e este año, se han registrado 84 feminicidios. Horas después de esta multitudinaria concentración, tres españolas murieron víctimas de sus parejas y una por su hijo.

La protesta contra el machismo en España sucedió a sólo unos días de que en Buenos Aires, Argentina. Miles de hombres marcharan al  grito de “Ponete las polleras” (faldas) si sos hombre”. Los hombres, sí, marchando en faldas contra los feminicidios. Según algunos medios, cada 30 horas muere una argentina debido a la violencia sexista.

Hay diferencia jurídica entre homicidio y feminicidio. Pero en esencia el problema es la muerte de una mujer víctima de la violencia.

La Organización Mundial de la Salud considera la violencia contra las mujeres como un problema de salud pública y una violación de los derechos humanos, presente en todo el planeta, con sus diferentes disfraces: violencia física, sexual, psicológica, verbal, económica.

En pocas palabras, la mujer es sometida, vejada y en el más terrible de los casos, asesinada. Basta con buscar la historia de Malala Yousafzai, las lapidaciones en países musulmanes, las muertas de Juárez. Ejemplos sobran.

La naturaleza humana es la misma aquí y en China. Pero la forma de tratar la problemática distinta. Entrampados en el debate entre homicidio y feminicidio, aquí en México las autoridades se desgarran vestiduras. Tuvieron que pasar años y 840 muertes violentas de mujeres, para que en el Estado de México se estableciera la alerta de género.

Recientemente Cancún se ha enlutado con la muerte de manera violenta de cinco mujeres. Medios locales han encendido la alerta de que algo está ocurriendo en ese paradisiaco punto turístico del país. Las primera respuesta de las autoridades es que “se trata de algo pasional”. Y entonces, ¿qué? ¿Lo pasional hace distinto el crimen?.

Los mexicanos efectivamente somos proclives históricamente a los eufemismos. También a la impunidad y a la indiferencia social. Las muertas de Cancún se reducen a páginas interiores de los medios nacionales.

Una de las películas más sobrecogedoras sobre el problema de la violencia generada por el machismo y la misoginia es  la española “Te doy mis ojos”. Es un ejemplo de cómo se entretejen los hilos entre víctimas y victimarios y por qué resulta tan difícil de combatir y por qué se requiere menos indolencia y más compromiso de todos.

 

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